Un combate a ese escepticismo refinado y presumido, a ese ateísmo que nació y vivirá en crisis, a la nada, a la ruleta rusa, al azar y a la terquedad ciclópea.
POEMARIO
ÍNDICE:
01) La razón de la fe
02) La realidad del ideal
03) No lo creeré
04) Porfía suprema y transhistórica
05) La taquimecanógrafa
06) Las propiedades de la nada
07) Admonición
08) El punto de partida
09) La decrepitud de la razón
10) Utensilios y sinuosidades de la muerte
11) Una medida precautoria
12) El origen del origen
13) La naturaleza humana
14) El eje del post futuro
15) La llamada al y del dolor
16) La que nunca es solidaria
17) Allanamiento a tu ficha clínica
18) El panteísmo
19) S.O.S.
20) Téngase presente hoy
21) To be or no to be
22) La notificación
23) Azares del escurridizo azar
24) El relativismo es hollín y gurú
25) Con el lente amohecido
26) El as bajo la manga
27) Elevando las dos manos
28) Materia y espíritu
29) El brazo que se torcerá
30) El ateo es el más crédulo
31) La bitácora inextricable
32) Soy un nuevo individuo
01) LA RAZÓN DE LA FE
I
El dogma de la fe nace de la gracia de la fe.
El dogma de la incredulidad nace
de la desgracia de la altanería conspicua.
El dogma de no matricularse con ninguna afirmación
es el más truculento y chuchumeco de todos los dogmas.
El siempre deplorable y árido ateísmo
es la expresión espiritual máxima de la arrogancia.
La fe en el Redentor es inconmensurable y sublime
y se cuelga al culmen del gozo de un solo estacazo.
La razón ha rayado su chiquito campo de juego
con un abismo insondable y melodramático,
habitando en la pigmea y desoladora caverna
de lo posible, lo probable y lo mamarracho, blasonando.
En aplaudir lo que los intelectuales loan
y en masticar lo que el gentío rumia
no hay significación, fanales ni vomipurgantes.
El sordo más espeluznante es el pensador presumido
con una parlería de manso y humilde escrupuloso.
La inteligencia solitaria siempre termina
en esa flamante sima desahuciada,
agobiada de homenajes, condecoraciones, perforaciones inciviles,
partidarios naufragados baturros y pordioseros engominados.
La razón y la fe forman esa yunta
que te arrastrarán a la santa cruz y a los anaqueles,
a la complacencia y al cabeceo al filo de la navaja,
a la cueca bien zapateada y a las pajuelas prendidas.
Sin fe, las semillas son semillas, con fe,
contratarás un cúmulo de cuadrillas de guardabosques.
La razón es un círculo vicioso menguante ermitaño
dedicado a evadir la emancipación del alma,
mediante las más sesudas maniobras y portazos.
II
La fe no es:
el refugio de los cobardes y pisiricos;
la panacea de los enclenques fogueados;
la excusa de la injusticia cometida;
la adarga de los estultos y perdedores.
La fe es:
arriesgarse a tenerle fe a la fe;
acoger al Verbo encarnado
con un corazón de mantequilla;
es ser honesto con aquello que no ves y presientes;
intuir y actuar.
Los valientes pegan su dedo al timbre de la verdad.
La fe en el Manumisor te destierra de la infelicidad.
Creo, luego existo.
Creer primero, para ver y sentir la evidencia,
y saldar así la gresca de los siglos.
A través de la epistemología y el raciocinio
los tontos y analfabetos quedarían excluidos
de la posibilidad de acordonarse al candil.
El medio ecuánime y alcanzable por todos
y en igualdad de condiciones, es la fe.
Cualquiera adora a Dios, es sensato.
Amarle es más que empapelar la oquedad.
La contumacia es más granítica que la curiosidad.
III
Fe y razón juntas o ¿duda y sinrazón?
La trascendencia como tal sería inadmisible,
un pegamento de chiflados descalzos,
una aventura desde el más acá.
A continuación del salto vivificante
es esquemática y proficua y pulquérrima.
El hado de la duda locuela es la fe
y el de la razón es inquirir con avidez
y una mente abierta a los vulturnos,
de quien es complemento y por que resopla
desinflándose, en cada caramanchel.
¿Cuál sería la razón del no ser de la razón?
02)LA REALIDAD DEL IDEAL
I
La rebolluda realidad del alma
es la corporeidad de la siquis.
La siquis es el vicariato del alma, su ecografía.
El inerte espíritu humano es el vocero del Creador.
¿Por qué la larga siesta del vocero
es tan pesada que ni mil besos
de una princesa azul amartelada lo desadormecen?
El vicario aguarda en un subacuático encallado
las instrucciones de la voluntad,
fumándose una ansiedad que se hincha más y más,
enganchada a un ideal con racimos de interrogantes
perennes, irritantes, esferoides y pasilargas.
La vida reanimará al vocero
y la juerga incesante será la credencial pechiblanca.
II
La razón lo invita a un mundo ideal
y a su voluntad la atrapó un embuste pulido
por los linteles de las suspicacias altivas.
Su ideal, por ser un imposible, es caricaturesco.
¿El cigoto de la razón y del perfil del materialismo
son la absurdidad, el azar, la petera
y los motetes de cada corcho bornizo?
La razón y el jumento no poseen luz natural,
ni discernimientos ni cargos de conciencia,
y ni siquiera es ciega, obtusa o tremebunda.
Sólo es el reflejo del alma, del ser.
La mente sola es una linterna sin baterías,
un funeral altisonante sin un cadáver.
03)NO LO CREERÉ
I
La calamidad de ser un escéptico
te escupe en cada monólogo y recodo.
Con la trompa de eustaquio en el lodo,
es una bribonada ser un curtido catedrático.
No venerando al Dios y Salvador
adquirirías la pose de un bípedo inteligente.
Deshabitado está el patio trasero de tu frente
y nada de nada experimentas alrededor.
El adicto a Cristo Jesús es candoroso
y tú eres de un prospectar agudo.
Por las cuatro esquinas eres tozudo
y atrancas tu cacumen con alborozo.
II
La congregación de los escépticos milicianos
se reúnen en su rosigada iglesia,
sin crucifijos ni persianas ni romerías.
A veces, elevan un ángelus por Grecia.
Desestiman la fe pura en el Omnisciente
estampillando por doquier sus frenéticas encíclicas.
Peregrinan con sus pagodas a cuestas.
El alma jamás se contentará en sus basílicas.
III
El ateísmo es una religión con recelo
que instituyó a la negación recalcitrante
como su beatífico jubón, yelmo y refugio.
El renombrado florecimiento del Mesías
lo soslayan con garambainas y subterfugios.
El ateo es fundamentalista, ocluido y envarado,
y no labra la dicha ni en sí ni en sus semejantes.
El medallero de los difuntos píos lo conturba.
Los inservibles desahogos en la hora del adiós
van a ser donosos, cianhídricos y abundantes.
IV
Soy un discípulo febril del escepticismo,
un dogmático de la incredulidad esencial.
Niego al Gran Arquitecto con una religiosidad acérrima.
Me nutre, me forma, me chamurra, me deforma:
me es un influjo irresistible y dulzón,
y con mi testimonio evangelizo a los peatones y pétalos.
Los escépticos sacros son mis patriarcas,
mis luceros y barotos en la autovía estigia.
Yo asevero fijamente que no hay que creer.
¿La fe es un salto impugnable a lo invalorable?
¿Cuánta sal aporta el descreimiento?
El rehusarse
es un provocador acto de fe.
04)PORFÍA SUPREMA Y TRANSHISTÓRICA
Las ideas ciertas reciben sus calorías y entremesiles
de la nueva alianza y los ríos cuerdos,
después de una cadena impepinable
de porrazos no sazonados y sulfatados,
siempre aterrizan en el ancho mar.
Los pensamientos poéticos y patéticos y quiroprácticos
que soñaron o sueñan abrazar de pie la luna
con una mano, están predestinados a convertirse
en un lago confinado por las deliberaciones de la Historia.
El océano es el paradero engalanado de las aguas pías
que marcharon con sus atabales a la puesta de sol
hasta besarle el pómulo izquierdo.
Coquetos son los pantanos deturpados que escoltan
el largo andar del viajero veraz y leccionista.
Los preceptos lavoteados que convencieron a las masas,
despreciando con altura de miras el oráculo divino,
hoy ven aprisionados, el raso fluir de la verdad.
El debate intelectual prominente en el fango es infecundo
y la almohada altera tu espinuda y trasvolada armonía.
El barranco adulón aportilla tus reflexiones descarnadas.
Con el descarte de la encarnación de Dios,
todo análisis tramita burocráticamente su declivio,
y la conjunción tongada de estos forman el panteón
de los anhelos cremados ínsitos e insolutos,
y de los dioses miopes idolatrados o tontilocos.
La montaña fue equitativa al darle a los presentes
las mismas posibilidades de zambullirse en la verdad.
La ideología punzante no se adentra en el mar.
Su especialidad es chapotear en la orilla con brillantez,
abnegación y con la toga palmada puesta e invigilada.
Las conclusiones magníficas con su escrocón se encarpetaron
en una laguna académica incandescente y formalote,
con la sequía con forcinas como superficie y fondo.
La playa es el puente felpudo de sabios y halacabuyas.
La sensatez se subyugó al evangelio amonestador.
05) LA TAQUIMECANÓGRAFA
La ética
fue vislumbrada y sombreada
por el espíritu;
no fue diseñada por la racionalidad o la didascalia.
El cacique de las pasiones y del ponderar
es un alma libre y aradora
que no pernocta bajo la farola.
Lo que resuena en el alma
la lengua lo reproduce.
La mente es una manipulada, un trasoír,
un retumbo de.
06) LAS PROPIEDADES DE LA NADA
I
Vuelo ungido y absorto por los intestinos del vacío
cartereando evidencias para que desde la nada
nazca al menos una diminuta esperanza o un machuelo.
Nada hallo, nada atornillo y nada reverbera,
porque en la nada nada hay,
ni siquiera un tufo deslomado o desgalichado,
o de otra forma ya no sería la nada, la nada misma.
Relincho desengañado y avellanado:
¡nada por aquí, nada por allá!
Como la nada nada es y nada genera,
con nada me quedo y se cierra el arcón.
No ridiculicen mi irreverencia disfrazada de modestia.
Codiciando en la antecocina con una fe integrista
que la nada por si sola o por sí misma
deje de ser nada y se transforme mágicamente
en una partícula, una chispa o en un pirgüín,
he derrochado años martillándome el casco.
Nada merezco y nada gulusmearé
porque después de la fenomenal travesía, la nada continuará
siendo nada y sus enfermizos prosélitos
unos hijos y mitrados de la nada… y nada más.
Soy un retoño de la nada, de la nada enaltecida.
Nada más el triple de nada es nada, sin esguinces.
Nada cuesta entenderlo, todólogo arrastrapiés.
Si rezan con el estómago en el adoquinado,
la nada por ser nada nada inventará,
excepto ovejas materialistas radicales que insisten
con su corazón y ombligo elevados al cielo:
¡glorificada y sublimada sea la nada!
La nada, como fuerza instauradora, es un disparate
de la pedantería diligente y emperejilada.
II
A la nada le sobran adulones místicos,
confederaciones y brigadas de lameplatos.
Con su tozudo historial, la nada guía
voluntades a la nada, malgastándose por nada.
Por medio de una fe fantasiosa y nictálope,
el ateo confía exaltadamente que ningún saber confiable
camina por estos callejones descremados y camiseados.
Enganchado a su descuadernada autorrevelación desdeña:
los enlaces probados por los autos de fe;
el complejo y feraz metabolismo de la redención;
el cambio climático desde la isla de Patmos;
los videos que repletaron el cañón del colorado
con martirios, buenas obras y taquiraris;
el amor que sobrevivió al complot luciferino;
las bengalas y el incesante guitarreo
de esa dimensión parcialmente tastada;
las manucodiatas y los mimodramas del meigo.
¿Cuál es el embrión de las fluctuaciones del vacío?
El nihilismo es un salterio impresentable.
El vacío nunca estornudó, nunca niñeó.
La polisarcia del púlpito del ateo es un publirreportaje.
III
¿Qué sería del papahuevos sin la nada?
¿qué sería de la cosmología local sin la nada?
¿qué sería de la ciencia exacta sin la nada?
¿qué sería de la baba escofinada sin la nada?
La nada
nos da el aliento de un querube,
nos vulcaniza en cualquier punto del recorrido,
nos da una posibilidad de ser amados,
nos da una antropometría antibacteriana,
nos da un credo terco y atractriz.
07)ADMONICIÓN
I
El silencio es:
un brasero trepador en la conciencia;
la explanada de una plegaria ad líbitum;
un arpegio abarrotado de licencias;
un ciclón, con treguas traicioneras y prolongadas;
una silla de montar en un corcel albugíneo;
la implorante sombra de la vía dolorosa;
el metro cuadrado entre la duda y la gloria.
La apacibilidad consiste en no contrariarle.
II
Rehuyo
con un tejemaneje manido
de los gemidos salvíficos del mutismo
y por eso estoy aquí otra vez
sentado solo, de etiqueta,
debajo de una mesa redonda cizañadora,
con un mantel coralino largo
hasta el piso.
08) EL PUNTO DE PARTIDA
I
Su bisabuelo es un orangután egregio
y su bisabuela una orangutana innovadora.
No se investigue más del abstruso asunto
que hoy los biznietos cantan victoria, henchidos,
con toda la extravagancia viable de una gorrionera.
Doctos y decanos, colmados de una fe ciega
en conjeturas fantásticas y polifonemáticas,
edifican breviarios y loores y postres de frutas,
a la teoría de la evolución y sus otras parentelas,
sin ninguna evidencia concluyente, haciendo así
del cientificismo una secta encantadora y popular.
Habría evolución en el santo cielo, en el orbe,
en la mente, en la biología y en los recovecos escamosos.
El daño ecológico brutal, la explotación de los niños,
la pornografía por contenedores, el aborto ad infinitum,
la asquerosa distribución de la riqueza, el racismo rabioso
y la denostación de algunas teologías a las mujeres,
serían la pistola humeante de una involución que no falla.
Entronizadas sean las probabilidades y el chimpancé.
Que se aplauda en cada laboratorio o porciúncula
los místicos y mitológicos eslabones perdidos o descarriados.
Oponérsele es un sacrificio digno de leña bendecida.
Dado el irrebatible y machucho creacionismo sobrenatural,
germinan como estrategias los fraudes filosóficos
de la evolución, la generación espontánea y del materialismo,
como los únicos antagonistas opíparos
al génesis del universo y del ser humano.
Hay dos posibilidades y ninguna otra:
¡creacionismo o materialismo!,
y ambas son religiosas.
¡Decidid!
El materialismo nunca ha sido una especulación seria.
Sólo hay espacio para la creación de un proceso fortuito,
en la fachosa y solerte ciencia ficción evolucionista.
El castillo de carcasana no es vástago de la generación
espontánea, de la nunciatura de los porcentajes.
Los dementes doblan sus rodillas ante la declaración
de que un reloj se puede fabricar sin un relojero.
El cosmos es un despertador estiloso y carpintereado.
La materia tiende a degradarse, no a elaborar
galaxias bajo un orden impresionante, complejo
y sincronizado, a no ser que los planos
con todos sus motores hayan sido confeccionados previamente.
¿Qué neurona decoró el primer hálito de vida?
¿Cuál es la dirección del sano juicio derrumbados
el envanecimiento, la infecundidad y los anzuelos?
¿Por qué la Jerusalén inmortal es la capital de un reino?
¿Con cuánta nescedad y testarronería niego
Una creación sobrenatural que nos adentella?
¡Decidid!
La generación espontánea es brujería pura, suculenta y sublime.
II
El racionalista se apertrecha
mirando la paja en el ojo ajeno
juzgando de desviado o supersticioso
a los asociados a los credos sobrenaturales.
El racionalista es una hoguera encendida intolerante,
un bodegón inclaudicable de saetas y causticidades,
un aviltado con un hollejo de hidalguía.
09) LA DECREPITUD DE LA RAZÓN
I
La razón es la solución a los quebraderos
que creyó situar y que tampoco se resolvieron.
La superstición goza de buena salud y de sabidillos.
Es que es un ingrediente de esa carnalidad
que polvo y pastiche es.
El hombre examinó y se documentó
y fue tan clarividente que la bestialidad se ancló
a la sima del ser, como nunca antes,
porque la naturaleza humana caída
no fue considerada como tal en el desaguisado.
Desde la baulera la razón pretende divisar y pellizcar
la realidad objetiva, por la fe, por su fe,
engomada a su bancadita galana.
Con la electrónica la ruindad se estilizó.
II
La quillotranza de la razón es notarse
alfeñique, vulnerable, dependiente y romántica.
Tocó su techado y no pilota el carromato.
La postración al secularismo se institucionalizó
en las almas exhaustas y terremoteadas.
Alucinaron al límite a la multitud
estos yihadistas de un laicismo
que no exhibe ninguna de sus zarpas y babequías.
Una confesión sin el nuevo pacto como pilar
es un cataclismo laureado, una barbarie campante.
III
La razón no posee iniciativas ni provezas.
Un contexto que confecciona aprensiones, sudaderas mulsas,
trémolos adamantinos, aciertos y protuberancias, le precede.
Sí es la embajadora bien pagada de la voluntad.
La duda fructuosa y la desidia del pollino infatuado
no son hermanables y la razón es el primer hemisferio,
una fotografía de costado, un joyelero entenebrecido.
IV
De la razón dimanan variopintas voces,
del evangelio indefectible una.
En un nomenclátor abigarrado de tonalidades robinsonianas,
una ética objetiva mínima y asimilable se despluma
con el primer biberón sustentante.
La venerada razón,
que carece de una barandilla de donde agarrarse
para rebobinar y de un tarimado tieso,
o es un huérfano sucumbiente
o es el rutilante maestresala del gólgota.
10) UTENSILIOS Y SINUOSIDADES DE LA MUERTE
I
Es el arranque del gozo eterno
o el pavor inextinguible, suscrito soberanamente.
Irremediablemente nuestros sentidos hurgan más allá
de la estrambótica necropsia y del dadaísmo.
Al cementerio se ingresa de manera muy ordenada,
con una lápida en una mano y un fallo en la otra.
A cada resto óseo se le reserva un nicho psicasténico.
El fémur sobresaliente ignora los acontecimientos futuros.
En los lavados, el impenetrable final del pasillo
no es una certeza dislocada o un dédalo.
El objetivo específico de la muerte física
es la gloria imperecedera del alma.
La tumba es la cuna, la hora cero.
El funeral jala por ser la bienvenida, aparatosa.
Eres neblina que se desvanece y quizás
esta sea tu penúltima ducha de agua turbia.
En la próxima parada los puzles declinan.
O te subes al apolo mil o al deslizadero tuturuto.
De las dos portezuelas de evacuación del salón,
una es anchísima, pluralista, intercadente y precaria.
II
Qué jeremiadas articularé en ese último minuto
en el que mi alma se despide de mi hechura.
Qué observancia me obsequia más con tan poco
o nada en el canasto, en el banquillo póstumo.
Qué rito me liberará de ese lazo que quema
a los que quedan en calidad de impíos.
Salvará la sangre preciosa a los que barrenaron el evangelio
abandonándolo debajo de la acera adiposa?
Desheredaré el infierno con mi pecado predilecto
concertando carnavales en mí y en la rambla?
Por qué nos urgimos con los aparejos de lo cultivado
cuando el enterrador nos ve como un cliente inminente.
Por qué mi ego, convicciones y mis rascacielos sobre la arena,
no me traen ningún tipo de sosiego o baño turco.
Por qué con cada pelo blanco, ese termo llamado conciencia
arde excesivamente cuando estoy astillado.
Por qué no me río del concepto arrepentimiento
con tanto gusto y desembarazo, como esos mozalbillos.
Qué sucedería con mi reputación si adoro a Jesucristo
saltando ufano con una caracola en el limo.
Cuán criminal es acordarse de Dios en la ancianidad.
Por qué araño el cielo purísimo con menos irrespeto.
El príncipe de las tinieblas es un humanista obcecado.
el alma veranea cuando idolatra al Nazareno.
11) UNA MEDIDA PRECAUTORIA
I
Cuando un docente se estrella con la autenticidad
mantiene en pie su prestigio y el de la licenciatura
reculando grácilmente, pian piano.
Quedarse pegado es indecoroso, poco serio, charro.
Rogar con todos las cirios encendidos al Padre
como parte de un experimento de laboratorio
es una fechoría impensable, una ordinariez, un tizón,
ya impugnado con ira por las naciones unidas.
Deprecar a los iconos humanistas es el silabario
y el pentateuco del profesor brilla por sus milagros,
que son superiores a los créditos sobrenaturales.
II
Cuando un científico procura ser filósofo
es un improvisado domador de mandriles abombados,
y cuando intenta ser un teólogo civil
es la manzana porruda de guillermo tell.
Explotando el seso, la experiencia de las centurias,
la voluntad vívida, el refocilo, la mística, la ilógica,
el sentido común, el sentimiento, la intrepidez, la revelación,
y sobretodo la intuición extrasensorial, no concluirá
que el nuevo pacto puro y sencillo es el mayoral.
Su anquilosado monasterio se comprometería.
III
¿Es que aceptas las fluctuaciones de la nada
y te burlas del tarotista acreditado, sanguinariamente?
¿Testificas que el universo se creó solo
y no eres un varón de una fe infinita y chocante?
¿Con qué propósito la vía láctea se constituyó a sí misma
con seres humanos que no atrapan una caluga de paz?
Los neutrones, los jardines colgantes y la voluntad humana,
fueron bosquejados primero, irrefutablemente.
Un científico detrás de los planos de Dios se diluye.
Un teorizante ateo se beberá a borbotones su ansiedad y yerros.
Las inquietudes férreas y asiduas no son leyendas.
El agobio te comunica que te equivocaste de calle, de nuevo.
La frigidez es tu lábaro de lucha bagual e inmutable.
IV
La fe positiva en Cristo es su fruto prohibido,
su monstruo marino, su caimán en el tobillo,
y el sentido común con la espiritualidad son anatemas.
La serpiente lo invita a pasearse en monopatín
por el creacionismo mezclando, untando, catando,
mas no cae en la tentación de saborear la fosforescencia,
de ensayar en el obraje de un reino que no traga.
El delirio del apático es no moverse, no enmarañarse.
La fe envolvente es su blasfemia ciclópea
y el besar el padrenuestro es una palabrota,
que los vicedecanos empalaron en el aula magna,
con fósforos y una bibioteca de ojén.
Delante de los apóstoles del racionalismo, babean.
V
Si tu todo es errado, tu error es total.
Con rozar el farol no basta.
El absoluto es uno, celoso y fuego consumidor.
Acertando de vez en cuando
das pasos potentes en pleno abismo,
en ese itinerario que te drogó hasta quebrantarte
y botarte en una perrera clandestina.
VI
El físico posee su distrito sacrosanto,
su lenguaje monacal discipulador, su principado de números,
sus claustros herméticos, su calculadora con una lauréola.
Si transa queda despojado y esquelético y lipendi.
Si confiesa sus limitaciones, sonrojos y cangallas,
se desconsuela, con las vísceras anudadas.
Todo lo que no habite en su feudo reverenciado
es una denigración, una disyuntiva descartada perversamente.
Los fundamentos píos del escepticismo dominan
los sínodos a los que asiste, copleando.
12) EL ORIGEN DEL ORIGEN
I
¿El cosmos siempre pataleó?
¿el zinc y el hierro siempre residieron ahí?
¿la harina que manufacturó la materia nunca nació?
¿la osa menor es un vástago de las probabilidades?
¿la energía no ostenta un cantautor?
¿el tiempo y el espacio debutaron por un acto hechicero?
¿ no hubo un primer chispazo lleno de colorido e ingenio?
Dios, el hombre y el castor,
son arquitectos, ingenieros y ornamentadotes.
El puente de Londres fue abocetado con afecto,
aseguran los ateos rudos con sus tizonas al viento.
El libre albedrío te permite negarlo todo majaderamente,
poseyendo así méritos propios todo acto de fe.
Creer en un gran arquitecto es razonar penetrantemente,
contrariarle es disgregarse, es ser un pisapasito.
Detrás del cigoto de cada embrión hay un compositor.
El cerebro es finito, la altivez no.
La razón solitaria como canal de la verdad
son los siete mares dentro de un dedal siútico.
II
Nada posee su origen en sí mismo.
La molécula no se sombreó a sí misma.
El velocípedo no se trazó a sí mismo.
Esa nada mudable no se implantó a sí misma.
Todo tiene una sala de partos y de neonatología.
Creo:
en el bien común y en la ética,
en los concilios ecuménicos de los axiomas de la ciencia,
en un azar beato y emprendedor,
en el big bang de las matemáticas,
en las teorías de la relatividad y de la evolución
y en las otras teorías que fraguan mis profetas.
No creo en un Creador, en una creación.
Me debo a mí mismo.
III
De perogrullo es que el universo es un diseño genial,
y que su autor es un superdotado y un buen técnico, a lo menos.
Los cosmólogos chillan que hubo un inicio, emotivo,
un primer segundo, con coreografías y cotillones.
la conciencia no fue puesta en escena por las veleidades
de la nada o de la sin razón o por el rayo de una cosoriola.
¿En que market compraron la acrisolada energía primitiva?
¿Por qué la fuerza electromagnética está en su punto?
¿Quién ajustó tan finamente el cómodo universo?
¿quién puso el discernimiento perspicaz sobre el velador?
El honesto marcha hacia el creacionismo sobrenatural
con mariachis ecoicos y dulcísonos.
IV
La nada no es materia y si fluctúa sí lo es.
El que se fía de las bondades y flirteos de la nada
es un peatón de una fe ilimitada y jocosa.
El que confía en las casualidades celestiales
como un poderoso ente creador,
es un fundamentalista que erige sus exhortaciones pastorales
sobre suposiciones enfermizas y varitas mágicas
sin magos.
13) LA NATURALEZA HUMANA
Se tropezó
y se cayó feísima
y no se concebirá la polea
que la levante.
Al edén se entra creso e hilarante,
de a uno y sin empujones,
atildado y haciendo cabriolas,
y con una gota de la sangre preciosa
sobre sí.
La ola de secularismo que se nos instaló
ya es un tsunami airado y glotón.
La oscuridad es lineal
y sus procapellanes son serafines caídos
almizclados.
14) EL EJE DEL POST FUTURO
I
Si nada hay luego de las exequias
los pecadores no se preocuparían
de fallecer y extinguirse.
Se afligen con ardimiento y no lo publican,
debajo de la almohada espoleadora,
del gangrenado abúlico y depopulador.
El rascarse el cráneo con monólogos lanosos
y las colisiones dentro de la conciencia,
generan los alaridos de un alma infinita y topeteada,
que avisa su ahogo incoercible
con silbatinas puntiagudas y socollones.
¿Piensa tu alma que no eres eterno,
que la muerte lo mata todo
y que la arenización de los tendones
es el gran y estruendoso final?
¿Qué manía te compele a certificar
que la muerte lo mata todo?
II
Alma desguabilada, ¿cómo te he tratado?
¿el desgrasante es una tahurería?
Caminas cariacontecida y descorazonada
empantanándote en la dubitación mantecosa,
no traspasando el tablazón y ese arrumazón azabache
que bloquea el manar del albor.
Alma,
¿por qué esa cara de gato atropellado?
¿en dónde te acorazarás el fin de semana?
¿qué otro desvío te reclutará?
III
En el más hondo y atinado silencio
y mirándome fijamente, desde afuera,
advierto mi deshidratada vida con tersura
y que ésta no cesará con mis cenizas
espolvoreadas en la rada de los marchitos.
Mi cuerpo yacerá, mas no estoy subyugado
a éste blandengue y fugaz ropaje.
Con el escepticismo práctico como liturgia
obtendré un velatorio y las fogaradas como epílogo,
la nada como feto, la congoja como interludio
y el raciocinio como una ciencia divina recalcitrante.
¿Continuará briosa mi canosa vanidad y vilipendio?
15) LA LLAMADA AL Y DEL DOLOR
Estoy llamando al dolor.
Su inevitable visita es con camas y petacas y su alfanje.
Viene a tranco lerdo y con una bocina chillona.
Los testarudos de linaje son sus primeros usufructuarios.
Insisto en su presencia sádicamente,
como si se tratara de un aumento en el sueldo base.
Le invoco con vigor y le ordeno que se venga galopando
con su mente puesta en el podio y en la hipotenusa.
Llamo al dolor y se acerca despacio, marcha atrás,
murmurando toda la literatura del medievo.
Por favor, no lo empujen ni lo incentiven.
La vía apia la recorre con el tacto de sus nudillos.
No hay ninguna prisa por sufrir en éste momento.
Dilataré todo hasta ver al Omnipresente
emberrenchinarse conmigo y aleccionándome.
Algunos reflexionan con un surtido de latigazos al hueso.
Desde el fondo, estoy llamando al dolor.
Ese apetito masoquista y lomienhiesto de implorar
por variadas porciones de tormento belísonas,
y ese empeño de no gambetear el trepidante chaparrón
de hiel y de zurriagazos colegisladores.
El pretérito me atosiga con un garrote.
Mi currículum vitae y la placa de mis escrúpulos
le transcriben polémicas conferencias a mi sesera.
Alargo el jolgorio y teorizo con mi neoplasia
y la papilla de insomnios demanda cambios radicales.
Mi perforada alma lo intentaría de vez en cuando,
posterior a una tronadura, mas mi carne no lo acoge
ni como un bromazo festivalero némine discrepante.
Se conjetura que recapacitaría con las alforzas poporoilas
que me magnifican con una orquesta costarriqueña.
Estoy llamando al dolor.
Sin representación diplomática, anuncia viaje oficial
afincándose en el foco de mi ser, cargándolo,
como exigiendo una paliza efectiva del mismo firmamento.
Con memoria de elefante nada es olvidado
y presumo de crecer cuesta abajo en la rodada.
Una vez al año, la soledad es risueña, mas es soledad;
en las otras oportunidades es lacerante, por ser soledad.
Sin electoralismos, sigo clamando por dolor.
Soy el imán de esas turbulencias obvias anunciadas
con sirenas de guerra y endoteliomas aprehensorias.
El dolor y yo nos rastreamos con tal intensidad
que convenimos en una cita dentro de éste cuatrienio,
invitando al destino con su índice de golpes
en el bajo vientre, en la manzana verde de adán.
El inmenso vacío de mi espíritu no es abstracto.
El dolor y mi pecado hoy son la misma persona,
distintas de mí, y muy dentro de mí.
Sigo y sigo clamando por dolor.
Éste se traslada a paso seguro y en línea recta
hacia mí, sin haraganerías y sin pestañear,
en cámara lenta y con los dientes afilados.
Se me advirtió y me reí con los cascabeleros,
Lucifer también se rió y con una jaba de vino garnacha.
La cosecha no solicitada se me ancló.
El dolor es el puente no fantaseado para apernarse
en el solar de la Santísima Trinidad
y a ese contentamiento sempiterno que preludiaría ya.
16) LA QUE NUNCA ES SOLIDARIA
I
La razón a solas no receta norma moral alguna,
no las hilvana ni las fortifica con cazuelas,
sólo las combate desde su sanctasanctórum.
De uno u otro lado, la razón es vasalla: es su destino.
Y si la razón riñe con una conciencia sin moradores
desde su oscurantismo condimentado y paipudo,
es porque solitaria es una expósita colorinche.
El hombre, al sentir, intuir, comulgar y cuestionarse,
es mucho más que un examen gélido y vistoso,
es mucho más que el pragmatismo y la fe.
El hombre es una criatura, un cuesco enterrado regándose.
II
El que niegue la conversión a Cristo Jesús
requiere de una fe torcida y ensiforme,
de un corazón de cobalto y gusarapiento,
de músculos gurdos y embotellados.
La fe no es regalada ni relegada
sin un mínimo consentimiento previo,
ni aumentada sin una solicitud plausible.
El Espíritu no asesora a los cuasihonestos.
III
La premisa de su credo, su concilio tridentino
y su sinopsis antojadiza, es el escepticismo.
Otra perspectiva es un horóscopo, irreligión, un regüeldo.
Por no intimar arrodillado con la vía dolorosa,
el sermón del monte y con las epístolas juaninas,
no embolsa ni un pelluzgón del candelero asequible.
Nunca se queja en público de su ateísmo
fogueado, infructífero, dilapidador y ballestero.
IV
El racionalismo germinó sin pulmones.
Por la turbación del alumbramiento nadie lo apreció.
La razón, que es la que acompaña la jugada,
nunca es la esencia, la fuente de la santidad.
El pensamiento cierto o las obras que anegan
de amargor el ser no desatan el alma.
Es un negrero que manufactura dictadores,
utopías, decadencias y suplicios por toneles.
Razonar únicamente sobre la razón es un desbarro,
que te mimetiza con la inconsciencia, con la tracoma.
Te desligaste del Omnipresente con temple
y te empezaste a orinar por los poros, con empuje.
17) ALLANAMIENTO A TU FICHA CLÍNICA
I
Al arribar el Creador en la estación
del último escondrijo de tu ser,
halla constelaciones de vanidades beneméritas
y soberbias de alcurnia, que glorificabas
en cada orto y rapsodia, obtusamente.
Por piedad, Adonai te muestra la estrella más débil
de tu caótico éter, apartándote del descalabro pulverizante
o de una crisis de corte suicida y coxálgica.
Tu petulancia emperifollada con zafiros y jaquecas
no aguantaría enterarse de la extensión y señorío
de tus escorias, atascadas en los soliloquios.
Cada estrella exhibida, con la sintaxis extraviada,
es un turista indocumentado que se pasea
dentro de ti como pedro por su casa,
con robustas veleidades complacidas y contumeliosas,
inmostrables en un bazar, en un belvedere.
Debajo de la epidermis se albergan las encrucijadas
que indagan a hurtadillas sobre el pórtico
que brilla y brilla y no quieres poder verlo,
y está ahí, con todas sus prerrogativas y galardones.
O subes los peldaños, enamorado de la gracia,
o caes de una vez desde tu guarida
al despeñadero de los ángeles caídos, encartados y rematados.
II
Me despertaré abrumado en la mañana
y no recomenzaré un pugilato ontológico con mi siquis.
Nuevamente no cederé a la tentación de pensar en Ti
una tarde plena y proseguiré con mi vida,
que por ser mía no hay ventura y aquí estoy,
con el corazón machucado y azarado,
y fumando como un ecologista versátil.
III
Interpelas a la fe en el Redentor sin propuestas,
brindando una gama de conductos
sin escapatorias ni aireaciones,
y lo que deambula internamente
demanda una escalinata con petaquitas y replicatos.
Tus ahíncos y dúplicas carecen de aroma
y pretendes conminar a la teleaudiencia
a beber el agua de tu repertorio atorrante.
¿Es secularizable un principio moral?
18) EL PANTEÍSMO (paráfrasis)
Se subordina la poesía
a los designios del poeta.
Ridículo es armar un poema
sin los hilos del poeta.
Dios es el poeta,
no el poema.
Las concavidades siderales las estarció el poeta,
el reino vegetal es otro de sus poemas.
El poeta no es la poesía,
la poesía es un soplo del poeta.
Contemplemos toda poesía
y humillémonos delante del Poeta.
19) S.O.S
I
Me es imposible ir detrás de mí,
en busca de mí y rescatarme
de esta laguna de cocodrilos tragaldabas.
Preciso de la cirugía de un Tercero
que sea capaz de cargar mis bultos
y de taparle la boca a los reptiles y espantajos
por mientras mis premolares
se entierran remisamente en el fango.
Ese Tercero me desgravará
y me adoptará en un santiamén,
previa súplica mía.
II
Cada uno con su necedad en pleno apogeo,
con su terquería adiestrada y ducha,
con asno de orejas largas de farolero.
Serafines trabajólicos trilingües te lo inocularon
con danzas infantiles, figuritas y recitados.
Tu madre te lo recalcó con plumones e intimidaciones.
Inemancipable, le consagraste al despótico burro y patrono
un megalito que hundió las escápulas, la cordura,
esos prolijos ultimátumes y tu riel descacharrante.
20) TÉNGASE PRESENTE HOY
No se ve y es de un singular material
y hasta algunos miligramos pesaría en la báscula.
El ánimo desplomado es la penitenciaría de la meditación,
de la abstracción y de los menesteres de los por que.
El volumen del vacío y zozobras del alma
encajan con la voluntad de Dios Padre.
El hombre sin lumbre es un devoto del agnosticismo,
de los poderes de la mente, de los augurios ancestrales,
de los ropones y soflamas de los extraterrestres,
de las cartas del tarot o de algún chamán convincente,
un amante fiel de las culturas hambrientas del oriente u otras
o de esa casta sacerdotal llamada comunidad científica,
de esos bardos con la metralleta como luceros,
de la sensualidad impresa o de otras hierbas fantasmagóricas.
Apelando a mi destino denostado
saciaré mi desecación y pretenciosidad?
El devenir inmortal me tensa con un navajonazo,
el piñón de la felicidad no es visible,
el evangelio es más que una ventolera de bendiciones,
la muerte es una jubilación macabra o radiante
y no dar la media vuelta es freírse.
21) TO BE OR NO TO BE
Soy.
Sé que soy y que nunca dejaré de ser.
Estoy.
Sé que estoy y que nunca dejaré de estar.
Consciente de que la lucidez del alma no expira jamás
y de que a pesar del preceptivo camposanto
la inmortalidad es una realidad categórica e incuestionable,
¿adónde anidarás tu eternidad?
Como nadie preconiza del ateísmo
con indicios que me indispongan con los precipitaderos,
no lo soy.
El angosto sendero del Hijo de Dios
es revesado, embrollado al principio, cinchado, celeste, pío.
Me consumiré en la dialéctica cosaria
inclinando con acometividad la balanza de roberval
hacia ambos lados
hasta aprehender el sosiego.
22) LA NOTIFICACIÓN
No desenrolles en las postrimerías de ultratumba
con lujos y detalles todas esas intimidades.
Tu interior y las nebulosas te cacarean con paranoia
que eres un pasajero irredento y guijeño.
Elude los resquemores siniestros en masa,
la derrota de tus sesos, el reproche de tus huesos,
el can can de tu antagonista, el pisoteo clubista.
En la meta de tu ser infinito no hay misterios.
El universo es un reloj y muchas ya son
ovejas adictas al supremo Relojero y sus metaplasmos.
No amarres tus entrañas a lo que es perecedero.
No le dones tu espíritu a ideales clichés o parapléjicos.
Refutas la nueva alianza y nunca digieres un bocado,
nunca la rumiaste, ni por entrometido.
Adquiriste una acuarela abigarrada de vivencias,
mas en el experimento o tentativa de clamar a Dios
sobran los desaires y las escurribandas letradas.
En el portalón desechado y coronado con espinas
reside el reposo espeso y perenne, y el tartanero.
Desde el envoltorio no olfateas los tumores diseminados,
los sultanatos de pasiones que te tabican
las calles de oro, las joglerías y el happy hour.
Escarbando en lo palpable no te consolarás.
Aunque la brisa y la verdad sean invisibles,
las sentirás hasta el inexplicable regocijo.
En el ámbito columbrable no avanzarás tu primera pulgada.
El confín no es el límite, es el nacimiento.
Las utopismos no aprenden que:
todo proyecto sin el Salvador es una fosa sórdida;
son contestatarias con sus militantes y secuaces
y que llevan consigo el virus del desastre
que nadie ve por lo inflamado que es el debut.
¿Cuándo dudarás con calor de tus dudas nimbadas?
¿Cuánto más durarán tus dudas duras?
¿Cuándo concluirás tus inconclusas conclusiones?
¿Cuánta incredulidad descargas sobre tu laicismo selecto?
¿Quién salta en el barro con tus convicciones?
¿Por qué te enredas con irreductibilidad
en una discordia estéril, engallada y envarbascada?
¿Expirarás junto al vasto catecismo de las insatisfacciones?
Sin la santa cruz el debate interno es eterno
y acertar en el ataúd es un chascarrillo.
23) AZARES DEL ESCURRIDIZO AZAR
¿Qué y cómo es el azar?
¿Cuáles son sus atributos y dones?
¿Se desalienta con facilidad o esporádicamente?
¿Quién pone los pies en el fuego por esta calina?
¿Cuál es su techo intelectual o confesión de fe?
¿Tiene alguna pifia significativa o exterminadora?
¿Cuál es su silueta o casilla postal?
¿Cuál es su quinta sinfonía, su Belén?
¿Cuál es su contraparte, su kremlin?
¿Baila tarantela con los ojos cerrados?
¿Con qué atuendo participaría el azar
en la creación del remordimiento, del challenger,
de un canario majareta o de la entereza?
¿Cuál es el cancionero de los sectarios del azar?
24) EL RELATIVISMO ES HOLLÍN Y GURÚ
El relativismo apelmazado es lo único estable.
El arte es carne, el alma es canjeable.
Como la expiación no se ve, es una fábula.
Como el bebé no se ve, es morible.
El primer dislate alhajado que se asome
es la viga maestra, el vademécum.
El placer y el ego son los carretilleros.
Y aquellos no se sentarán a su diestra.
25) CON EL LENTE AMOHECIDO
No me fío de la nada,
entonces, la verdad que es inubicable
y que peregrina infatigablemente fuera de mí,
se revela, no capturando nada aquel
que no bojea y no se achispa fuera de la razón.
Las quimeras encandilan y destruyen,
erigiendo credos portentosos que los siglos aniquilan cíclicamente,
por un orden de aterrizajes forzosos,
junto a sus insignes e incendiarias escarapelas.
El hombre como centro es grasa y conchoprimo chueco,
el capricho cincela divinidades que congenien,
el olfato y los otros sentidos me timan,
mi mente se forma ideas vagas con solemnidad
y al mundo lo retrato mal en todas mis telas.
26) EL AS BAJO LA MANGA
El lado más oscuro de la oscuridad
se asomará broncíneo, en el epílogo.
No divisarás su densa umbría,
desmoronándote por el tonelaje de tus obras.
La calamidad te agujerará con intencional tardanza,
con tus sacramentos y coartadas de bonete,
y con culebras multicolores, zaragateras y romeriantes.
La lágrima no bajó por vergüenza,
hacinándose en el tonel con olores eméticos.
Afírmate cuando reviente y todo se disgregue.
27) ELEVANDO LAS DOS MANOS
I
Si estiras una mano al cielo
apresarás el pensamiento y sus alrededores,
si levantas las dos, también la fe.
El creer y sólo creer es escasez,
el pensar y sólo pensar son penurias.
Pensar creyendo y creer pensando.
La filosofía se satura en su mecedora
y sus maestros caminan al féretro
urbanizando con pulcritud y revolico
más y más titubeos inquietantes y ayayeros,
con el embeleso de los ratones de biblioteca
y de la celebérrima cofradía de los emasculados.
II
El sentimiento limpio lacta el pensar y el creer,
¿qué sientes cuando no crees?
¿Cuán costoso te es subyugarte a Dios?
Sin aprensiones luminosas la fe no se agiganta.
No te ligues a la oscilación, postrado.
La soledad gime por certezas roqueñas y sempiternas,
que es lo único que apalea el tormento prominente.
La razón viaja en círculos sin ningún sepelio,
elucubrando, sin lamer el prolegómeno de la dicha.
El redoble de tambores indaga en la voluntad.
Las dos almunias continúan operativas.
No seas un zaguanete del pirronismo.
III
La hermana razón peregrinó hasta el desmayo.
El hermano fe le extendió su mano
y se adhirieron mutuamente en la marcha
que por sana intuición, iniciaron por separado.
Si uno desestima al otro, perecen los dos.
Unidos, se relamen todo y se reinstalan en el infinito.
Es que se casaron y fueron excesivamente felices
en todos los eones y nanosegundos subsiguientes.
28) MATERIA Y ESPÍRITU
Un pie va delante del otro
o un pie va detrás del otro,
reiterada y sagradamente.
Cuando se juntan, se apagan los propulsores.
De la delantera a la retaguardia, escrupulosamente.
El pie de atrás no se alcanza a desanimar.
Ambos se necesitan, por necia que sea la caminata.
Si se apuran no sospechan para que.
Cuando un pie se estaciona de costado
al otro lado, la pausa es una moneda al aire.
Es intrínsicamente grotesco que un pie se pasee solo
o agende fugarse con un selecto antifaz.
Un espectro rumiante los conduce por recodos difusos.
29) EL BRAZO QUE SE TORCERÁ
Lo que no se justifique por la razón
no se incorporará a la venerable academia.
Toda filosofía es hueca sin su otra mitad.
El escéptico anhela que aún siendo coja
sea productiva, atlética, sapiente y caicobé.
En toda epistemología el fideísmo se adhiere
como la peste o una salvajada inesquivable.
La conversión a Dios es una experiencia arrolladora
que la vocería de los sentidos relata maravillosamente.
El avemaría de la razón te desplomó amablemente.
30) EL ATEO ES EL MÁS CRÉDULO
I
Creen en sus supuestos chanfleados, en sí mismos,
en sus onanismos de pizarrón, en sus crucigramas punteados;
otros apuntan al Gran Arquitecto o Ser Supremo
y otros descargan su fe en la nada o en la casi nada,
arrebatados por las rondas de vigilancia del secularismo.
Todos creen en una teoría, en un fiambre o en algo.
Es inadmisible e inhumano ser un incrédulo.
La fe es el prekinder, la categoría primogénita.
Sin fe es insostenible ser:
un ateo, un agnóstico, un salvado.
El que cuestiona una doctrina apuesta con fe a otra,
a su antípoda, o a un símil o a algún primo remoto.
Otros danzan embrujados a la diosa nada, al hado, al cerebro
o a alguna figura humana o geométrica de yeso o piedra caliza.
Creer o no creer no es la cuestión. Todos creen.
El punto de quiebre es: ¿en qué confiar, clarividentemente?
¿Cuál plegaria transfigura el ser?
II
Mataron a Dios y aún no lo entierran
y los incluseros hacen filas interminables en cualquier sitio,
pretendiendo encentar su desamparo enmarcado
por esqueletos grises sin carne,
y con el abismo como guarida sensata,
según el fallo patriarcal del arcediano.
El laboratorista probo actúa como arzobispo imbuido,
deificando sus conjeturas flatosas, desdeños, musas y asmas.
No te liberan de ningún sobresalto cuajado
y jamás remontan a su opositor.
III
Es un ateo realizado,
se mueve como un cisne real encopetado.
Da charlas con su filtrada mudez también
y su ego se desborda en cada estercolizo.
Es muy solemne cuestionando la creación
y si no le exhiben un dvd de Dios, Dios no es tal,
aunque esté presente en la mesa redonda
sin que se le vean las cejas.
Los frutos estremecedores de la fe
son una sugestión, un perspectivismo.
31) LA BITÁCORA INEXTRICABLE
Antes de que el carbono constase,
antes de que el polen apareciera,
antes de la apertura de la felonía,
Dios planeaba serenamente, recomponía.
Igual el alma nació con libre albedrío,
igual el cosmos es nuestra hostería,
igual el boleto gratis de regreso está ahí.
Dios recompone todo, como lo planeó.
32) SOY UN NUEVO INDIVIDUO
Actualmente distingo, actualmente advierto.
Desde que me lancé a Cristo por el ventanal
veo todo claro y taxativo.
Me desmitifiqué, me solté, me doblegué.
Requerí de valor eso sí.
Me divorcié de esas de esas pasiones espigadas
que transforman a los seres humanos
en fetichistas, fumadores, supersticiosos, mentirosos,
infames, lascivos, ateos, manilargos, estafadores
o en comediógrafos en primera persona.
Sí, Jesucristo es Dios.
FIN
Este libro:” Es que no lo puedo creer”.
Del blog índice “Las sotanas de Satán”